Con el dedo pulgar hacia arriba, Miguelito Vera, quien apenas se sostiene un momento
de pie para la foto en sus temblorosas piernas a causa de su enfermedad, demuestra
su alegría y agradecimiento por la vivienda que se construye a base de mingas.
El 10 de octubre, Periódico Independiente lo visitó cuando se hacía la fundición del
piso de la vivienda, en el barrio Laura María, kilómetro 6 vía a Quito. El presidente del
barrio, Ángel Muñoz, tomó la iniciativa de gestionar la ayuda para don Miguelito, de 87
años y su esposa María Lucero, de 55; ellos viven con una hija menor de edad que
estudia en un establecimiento educativo de Nueva Loja.
El presidente del barrio Laura María, mediante la campaña humanitaria, como él la
llama y por la página virtual del barrio y medios de radio, prensa escrita y televisión de
Lago Agrio, ha pedido el aporte solidario. El alcalde de Lago Agrio, Abraham Freire y su
esposa Elena Tituana, de Acción Social, se involucraron en esta campaña; de igual
forma la prefectura ayudó con el relleno, con 40 mulas de lastre que entraron en ese
espacio donde se construye la casa; el gobernador Álvaro Beltrán y Ángel Leiva, como
jefe político, también atendieron el llamado; Sucumbíos Solidario, a través de su
presidenta Susana Herrera, ayudó con el techo para la vivienda. El gobierno parroquial
de Santa Cecilia, la ciudadanía, han puesto bloques, cables, focos y más elementos
para la pareja Vera-Lucero. Acción Social le ha brindado ayuda para su recuperación y
entrega de un andador.
Muy solidarios
La idea era construir una casita de madera, dijo Muñoz, pero la ciudadanía ofreció
apoyar para que se construya una vivienda de bloque. Los profesionales de la ciudad
ayudaron con la elaboración del plano. Poco a poco se fueron sumando las entregas:
Acción Social puso la cocina; el gobernador, una cama; Pablo Ordóñez, de la Secretaría
Nacional del Agua (Senagua), ofreció una nevera. La idea es dejar amoblada la casa,
que tiene una dimensión de 8 por 7 metros, sala-comedor, cocina, dormitorio y un
baño; el propósito es dejarla con puertas y ventanas, enlucida y pintada. La asociación
de personas con discapacidad auditiva, Asopromijoes, ofreció hacer las puertas de
madera. Lo único que nos hace falta es dinero para pagar al maestro albañil, “a punta
de mingas no se podrá construir la casita”, mencionó el presidente del barrio.
Muñoz recordó una escena desgarradora, cuando encontró a los esposos cocinando en
un fogón de leña, fuera de la sencilla casa de madera, donde solo cabe una pequeña
cama, sin agua potable ni energía eléctrica, por lo que ofreció ayudarlos como
directivo barrial. Casi de inmediato la gerenta de la Empresa Municipal de Agua
Potable y Alcantarillado de Lago Agrio (Emapala), Juanita Villota, ofreció solucionarles
el problema del agua potable; igual se hacen gestiones para la provisión de energía
eléctrica.
La enfermedad lo obligó a dejar su finca
Hace 22 años, María Obdulia Lucero y Miguel Vera, vivían en Palma, Roja, cantón
Putumayo, allí tenían una finca. A raíz de la enfermedad de Miguel se mudaron a
Nueva Loja, “tenía dolores insoportables de la cabeza, mareos, no se acordaba de
nada”, comentó María.
Aunque extraña la finca, la casa en Palma Roja, María está agradecida de las
autoridades, por el presidente del barrio Laura María, por el apoyo que han recibido en
la construcción de su casa; ella espera que terminen su construcción para dentro de su
nueva vivienda dotada de todos los servicios y espacios, hacer una vida un poco más
confortable con su esposo e hija.
Miguelito, aunque adolorido y sin poder caminar como desea, parece no cansarse de
agradecer a la vida, a las autoridades, personas de buena voluntad que ponen su
granito de arena para que se construya su casita. Y en especial está agradecido del
presidente del barrio, quien se ha puesto al frente de esta gran tarea humanitaria. La
casa se terminará de construir a fines de octubre o primeros días de noviembre. Por
ello, Miguelito, con su pulgar hacia arriba, luce contento en compañía de su esposa e
hija.
Miguelito, de 87 años, es de la provincia de Azuay; ella, de 55 años, es de Morona
Santiago. Tienen 2 hijos. En la foto, junto al presidente del barrio Laura María.














