Guayaquil, 17 de diciembre de 2025 — El fútbol ecuatoriano vive una jornada de profundo dolor tras el asesinato del futbolista profesional Mario Alberto Pineida Martínez, jugador del Barcelona Sporting Club, quien fue víctima de un ataque armado la tarde de este miércoles en el norte de Guayaquil.
El hecho se registró alrededor de las 16:30, en el sector Samanes, cuando el deportista se encontraba en los exteriores de un local comercial. De acuerdo con información preliminar, dos sujetos que se movilizaban en motocicletas abrieron fuego contra varias personas, provocando la muerte inmediata del jugador y de otra persona que lo acompañaba. Además, una familiar cercana resultó herida y fue trasladada a una casa de salud.
Conmoción nacional
La noticia generó conmoción en el ámbito deportivo y en la ciudadanía, debido a la relevancia de Pineida dentro del fútbol ecuatoriano. El Barcelona Sporting Club confirmó su fallecimiento mediante un comunicado oficial, en el que expresó su pesar y solidaridad con la familia, amigos y compañeros del jugador.
Mario Pineida, de 33 años, se desempeñaba como lateral izquierdo y era reconocido por su entrega, disciplina y carácter dentro del campo de juego. A lo largo de su carrera defendió los colores de Barcelona SC, Independiente del Valle, El Nacional y tuvo una experiencia internacional en Brasil, además de integrar convocatorias de la selección ecuatoriana de fútbol.
Trayectoria destacada
Durante su paso por el balompié nacional, Pineida fue parte de importantes logros deportivos, entre ellos los títulos de la Serie A ecuatoriana en 2016 y 2020 con Barcelona SC, y la Copa Ecuador 2024 con El Nacional. Su desempeño lo consolidó como uno de los laterales más regulares del fútbol local en la última década.
Investigaciones en curso
Las autoridades policiales acordonaron el lugar del ataque e iniciaron las investigaciones para determinar los móviles del crimen y dar con los responsables. Hasta el cierre de esta edición, no se han reportado personas detenidas.
La muerte de Mario Pineida deja un vacío irreparable en el deporte nacional y vuelve a encender la alarma sobre los niveles de violencia que afectan al país, incluso alcanzando a figuras públicas y del ámbito deportivo.














