Ecuador organiza Olimpiadas Nacionales de Informática desde 2020 y, en 2025, alcanzó dos medallas internacionales, un logro inédito para el país en este tipo de competencias académicas. Sin embargo, el proceso que lleva a los estudiantes hasta estos resultados no ocurre dentro del aula regular, sino que se sostiene, en gran medida, en el aprendizaje autodidacta, entrenamientos extracurriculares y el respaldo económico de las familias.
La informática y la programación se han convertido en competencias transversales cada vez más demandadas en carreras universitarias como ingenierías, economía, ciencias, arquitectura o estadística. Resolver problemas complejos, diseñar soluciones paso a paso y aplicar lógica algorítmica son habilidades clave en un mercado laboral que exige perfiles con formación digital, incluso fuera del sector tecnológico.
En ese contexto, las Olimpiadas Nacionales de Informática funcionan como un espacio de detección y entrenamiento temprano del talento. Los estudiantes no solo aprenden a programar, sino que desarrollan pensamiento lógico, resistencia a la frustración y capacidad para resolver problemas bajo presión. Quienes avanzan a las fases finales acceden, además, a procesos de preparación para competencias internacionales.
Tres estudiantes, tres trayectorias
Jhostin Quijije, de 17 años, cursa tercero de bachillerato en el Técnico Salesiano de Cuenca. Se inscribió pocos días antes de la primera fase y enfrentó conceptos que no forman parte del currículo escolar, como el uso de BFS (Breadth-First Search). Tras clases intensivas presenciales y virtuales, obtuvo la medalla de plata, programando en Java y Python. “El mayor reto no fue aprender a implementarlo, sino saber cuándo utilizarlo”, explica.
Roberto Valverde Abad, de Guayaquil, participó en la Olimpiada Nacional de Informática 2025 con una preparación independiente del sistema educativo formal. Se entrenó con profesores particulares, foros especializados, competencias internacionales y herramientas de inteligencia artificial. Ganó dos medallas de oro nacionales (2023 y 2025) y, ese mismo año, superó el puntaje histórico de Ecuador en la Olimpiada Internacional de Informática con 82 puntos.
Felipe Rivera, de 17 años, vive en Quito y ganó la medalla de oro cuando tenía 16. Aprendió a programar de forma autodidacta desde los 11 años y complementó su formación con cursos virtuales, incluido uno de Ciencias de la Computación de la Universidad de Harvard. Aunque en su colegio no recibe programación, destaca que las matemáticas y la física son claves para el pensamiento lógico. Advierte que no todos los estudiantes tienen las mismas oportunidades, pero sostiene que el talento existe en todo el país.
Cómo funcionan las Olimpiadas Nacionales de Informática
Las Olimpiadas Nacionales de Informática se crearon en 2020, bajo la coordinación de la Organización Ecuatoriana de Informática Competitiva (OIEC). Se trata de una competencia anual, gratuita y abierta a estudiantes de colegio de todo el país.
Las inscripciones se abren entre junio y julio. Hay dos niveles, definidos por curso, una fase en línea y una final presencial. Las pruebas se rinden en la plataforma omegaUp, y los estudiantes pueden programar en Python, Java, C++, JavaScript o Rust.
“No esperamos que conozcan algoritmos específicos; la idea es que los aprendan durante el proceso”, explica Omar Paladines, fundador de la OIEC.
Qué se entrena para competir
La diferencia entre el colegio y las olimpiadas es significativa, señala Mathías Abadíe, representante de Ecuador en la Olimpiada Internacional de Informática 2024. En estas competencias se trabajan algoritmos avanzados, estructuras de datos, programación dinámica y análisis de complejidad, contenidos que no forman parte de la educación escolar regular.
El entrenamiento se centra en aprender a pensar de forma estructurada, leer problemas, dividirlos en partes y diseñar soluciones eficientes. Además, los estudiantes aprenden a optimizar código, ya que una solución correcta puede fallar si es lenta o consume demasiada memoria.
El límite de los recursos
Aunque la inscripción ha sido gratuita hasta 2025, la sostenibilidad del proyecto enfrenta desafíos económicos. Según la OIEC, cada competencia nacional requiere al menos cinco mil dólares para cubrir medallas, diplomas, difusión y coordinación académica.
Para competencias internacionales, el costo por estudiante asciende a aproximadamente 2 500 dólares, que incluye viaje y estadía. Estos gastos recaen principalmente en las familias, lo que limita la participación de estudiantes con alto rendimiento académico pero sin recursos económicos suficientes.
Ante esta situación, la OIEC evalúa implementar un costo mínimo de inscripción a partir de 2026, con el objetivo de garantizar la continuidad y calidad del evento, sin restringir el acceso.
Cifras y desafíos
- 2020–2022: entre 40 y 50 estudiantes por año
- 2025: 273 participantes
- 60% de inscritos de colegios privados
- Participación de nueve provincias, con mayor presencia de Guayas
- Mayor participación masculina frente a femenina
En 2025, Ecuador obtuvo dos medallas de bronce en la Olimpiada Iberoamericana de Informática, un hito que refleja el crecimiento del talento nacional. El desafío ahora es ampliar el acceso, reducir brechas y sostener el proceso, para que más jóvenes puedan representar al país en el escenario internacional.














