El día tiene 24 horas, ahí está ese grupo de personas que lo hacen parecer de 25 horas o más. Ollas suenan en el amanecer, comida en la mesa. Trayecto calculado para ingresar a un castillo, ha llegado la hora de recibir una oleada de saludos.
Llueve, truene o queme el sol, suena una voz que entrega saberes, que pregunta y repregunta. Sujeto que se coloca en frente como si se tratará de un general romano, sus legiones vienen de muchas partes y juntos se dirigen en la búsqueda de lo nuevo y conservación de lo valioso.
¿Problemas? A diario ¿Soluciones? Buscarlas a diario. Aunque no quiera la introspección es herramienta para ceder en la búsqueda de un bien, en la actualización de un saber. La curiosidad permitirá innovar a contracorriente de otros llamados “adultos”.
El horario de salida y las despedidas solo marca la mitad de la tarea hecha. Las conversaciones con otros seres son su descanso porque ya se acerca la hora de interiorizar. La noche cae y trazos se dibujan en las hojas. Teclear siempre, rendirse jamás.
Cada año afina el arte. Pilar del avance, aunque a veces no se los destaque eso si la satisfacción del deber hecho nadie se la quita.
¿Se puede llamar a esto día laboral? Esto es algo más, es luchar por un mundo mejor; algo que la burocracia no comprende. A ratos exigidos hasta no comer, hasta que las “estadísticas” en el papel queden bien ¿Pagarles bien? ¿Qué hacen bien? preguntaba un “alto mando”. Este no sabía ni como había llegado a ese puesto.
¿Algo le preocupa al protagonista? El infante no ha vuelto a su sitio; monstruos llegan y se llevan esos cuerpos, esas almas. El infante no ha vuelto y ese es el mayor de los desconsuelos. Asientos vacíos porque al infante le persigue la enfermedad, la pobreza, la violencia.
Sus jornadas, su vida y anhelos son un atrevimiento, son una diferencia ante el caos que proponen los que no aman.
Ecuador en balas y aquí frente a esta computadora está los extraños seres que confían en seres más pequeños. Estos seres extraños confían en aquello llamado educación. Seres extraños que entienden que en un ser más pequeño hay que hacer crecer su universo. Seres extraños diseñados para proteger y ayudar. Seres extraños que deciden ser el faro en la oscuridad de alguien más.
Alguien sorprendido por la entrega a la vida de estos seres extraños se ha preguntado ¿De qué material están hecho? Habría que convertirse en un ser extraño para saberlo. Alguien sugirió que se les llame profesores y aquí hemos hablado de ellos.














