El Coca.– La violencia de género contra niñas y adolescentes indígenas se ha convertido en una problemática persistente y poco visibilizada en la Amazonía ecuatoriana. Organizaciones sociales y de derechos humanos alertan sobre el incremento de casos de abuso sexual, violencia intrafamiliar y femicidio en zonas donde la pobreza, el aislamiento y la débil presencia estatal agravan la vulnerabilidad de las menores.
En provincias amazónicas como Orellana y Sucumbíos, casas de acogida reportan un aumento de adolescentes —e incluso niñas— que buscan protección tras huir de entornos violentos. Centros como Casa Paula y Casa Amiga señalan que, aunque fueron creados para atender a mujeres adultas, la falta de espacios especializados para menores las ha obligado a brindar atención emergente a niñas y adolescentes víctimas de violencia extrema.
Representantes de estas organizaciones advierten que la ausencia de una red pública de protección adecuada limita la respuesta frente a una problemática que, en muchos casos, permanece oculta. Factores como el miedo, el silencio comunitario y las barreras culturales dificultan la denuncia, especialmente en comunidades indígenas alejadas de los centros urbanos.
De acuerdo con datos de organizaciones de derechos humanos, la Amazonía registra la tasa más alta de femicidios del país en relación con su población. Desde 2014, más de 140 mujeres han sido asesinadas por razones de género en esta región, siendo las jóvenes de aproximadamente 24 años el grupo más afectado. Sin embargo, se presume un alto subregistro de casos debido a la limitada cobertura institucional.
Frente a este escenario, fundaciones como ALDEA desarrollan programas de prevención dirigidos a adolescentes, con campañas informativas en lenguas ancestrales y acciones educativas orientadas a prevenir la violencia desde las primeras relaciones afectivas.
Las organizaciones coinciden en que la atención de emergencia resulta insuficiente y subrayan la necesidad de políticas públicas integrales, con enfoque intercultural, que garanticen la protección efectiva de niñas, adolescentes y mujeres en la Amazonía ecuatoriana.














