La escalada de la guerra arancelaria entre Ecuador y Colombia ha provocado la reacción del gremio de transporte internacional, que anunció una protesta conjunta en el puente internacional de Rumichaca ante el incremento de tasas y aranceles que dificultan el tránsito de mercancías entre ambos países.
Conductores ecuatorianos y colombianos advierten que las recientes medidas comerciales han generado retrasos, sobrecostos y congestión en los pasos fronterizos. En el lado ecuatoriano, una resolución exige el pago de una tasa equivalente al 30 % como servicio aduanero para la carga proveniente de Colombia, mientras que en ese país aún no se ha oficializado un decreto similar para los productos ecuatorianos.
Este escenario ha derivado en largas filas de camiones y acumulación de carga en Rumichaca, uno de los principales corredores del comercio binacional. A ello se suma el anuncio de que Colombia prepara nuevos aranceles del 30 % a productos ecuatorianos, en un contexto en el que cerca del 60 % de las importaciones ecuatorianas desde Colombia corresponden a materias primas.
Manuel Romo, vicepresidente de la Asociación Colombiana de Camioneros en Nariño, señaló que los transportistas han intentado completar operaciones antes de la entrada en vigor de nuevas disposiciones. “Estamos saliendo unos y entrando otros, haciendo las últimas transacciones prácticamente aprovechando que era el último día laborable”, afirmó.
Como respuesta, el gremio convocó a la “Marcha por la Dignidad Fronteriza”, prevista para el martes 3 de febrero de 2026, en el puente internacional de Rumichaca. Los organizadores esperan la participación de más de 1 000 transportadores de Ecuador y Colombia.
El objetivo de la movilización es presionar a los gobiernos de ambos países para que activen canales diplomáticos, resuelvan la disputa comercial y garanticen la libre circulación de mercancías, conforme a los principios de la Comunidad Andina. Los transportistas insistieron en que el diálogo binacional es clave para evitar mayores impactos económicos en la frontera y en los sectores que dependen del comercio internacional.














