Quito, 20 de julio de 2026.– Diana Atamaint presentó este lunes su renuncia irrevocable al cargo de consejera del Consejo Nacional Electoral (CNE), poniendo fin a una trayectoria de cerca de ocho años en el máximo organismo encargado de organizar y supervisar los procesos electorales del Ecuador.
La dimisión se produce poco más de un mes después de que el Pleno del CNE resolviera removerla de la Presidencia del organismo, cargo que ocupó desde noviembre de 2018. Tras esa decisión, Atamaint permaneció como consejera hasta oficializar este 20 de julio su salida definitiva de la institución.
La renuncia fue presentada conforme al procedimiento establecido en la normativa vigente y deberá ser tramitada por las instancias correspondientes para la principalización del consejero suplente que asumirá la vacante, garantizando la continuidad institucional del organismo electoral.
Durante su permanencia en el Consejo Nacional Electoral, Atamaint dirigió la organización de varios procesos electorales de alcance nacional y seccional, entre ellos las elecciones generales de 2021 y 2025, así como las elecciones anticipadas de 2023 y diversos procesos de consulta popular y referéndum. Su gestión estuvo marcada por importantes retos técnicos y administrativos, pero también por cuestionamientos y controversias provenientes de distintos sectores políticos y sociales.
La salida de Atamaint representa un nuevo cambio en la conformación del Pleno del CNE, en momentos en que el organismo trabaja en la planificación de los próximos procesos electorales y en el fortalecimiento de la confianza ciudadana en el sistema democrático.
Diversos actores políticos y analistas consideran que la renovación de la integración del Consejo Nacional Electoral abre una nueva etapa para la institución, que deberá mantener su independencia, garantizar la transparencia de los procesos electorales y fortalecer la credibilidad del árbitro electoral ante la ciudadanía.
Con la principalización del consejero suplente, el CNE continuará desarrollando sus actividades administrativas y técnicas, mientras el Pleno mantiene la responsabilidad de preparar las futuras jornadas electorales conforme a la Constitución y al Código de la Democracia.
La renuncia de Diana Atamaint marca el cierre de un ciclo en la historia reciente del organismo electoral ecuatoriano, dejando un balance que será evaluado tanto por los actores políticos como por la ciudadanía en función de los resultados alcanzados durante su administración.














