La iniciativa convocó a entidades del Estado a generar espacios de escucha, diálogo y sensibilización durante la jornada laboral del 10 de septiembre.
La Vicepresidencia de la República impulsó este 10 de septiembre la jornada nacional “Una Hora por la Vida”, una iniciativa desarrollada en el marco del Día Mundial para la Prevención del Suicidio, con el propósito de promover espacios de conversación, escucha y sensibilización sobre salud mental en las instituciones públicas.
La propuesta convocó a servidores y colaboradores de entidades del Estado a dedicar una hora de su jornada laboral a reflexionar sobre la importancia del cuidado de la salud mental y las barreras que todavía existen para hablar abiertamente sobre este tema.
La iniciativa parte de la consideración de que la salud mental forma parte de la vida cotidiana y que su cuidado requiere una responsabilidad compartida. En este contexto, acciones como escuchar con respeto, evitar los juicios, reconocer cuándo una persona necesita apoyo y conocer las rutas de atención pueden contribuir a generar entornos más protectores.
Como parte de la jornada se promovieron cinco acciones consideradas fundamentales para acompañar a una persona que atraviesa una situación difícil: escuchar, validar, preguntar, acompañar y conectar.
Estas prácticas buscan fortalecer una cultura basada en la empatía y el respeto, además de promover una respuesta oportuna ante situaciones en las que una persona pueda requerir apoyo.
La jornada también estuvo orientada a fortalecer el conocimiento sobre los servicios disponibles para la atención en salud mental. En Ecuador, la ciudadanía puede comunicarse gratuitamente con la línea 171, opción 6, para recibir apoyo psicológico de personal especializado.
En situaciones de emergencia o cuando exista un riesgo inmediato para la vida, se debe contactar al ECU 9-1-1 para activar la atención correspondiente.
Desde la Vicepresidencia se planteó que el propósito de “Una Hora por la Vida” trascienda la jornada del 10 de septiembre y que las prácticas de escucha y acompañamiento puedan incorporarse de manera permanente en los espacios laborales y en la vida cotidiana.
La iniciativa busca colocar la salud mental en la conversación pública desde una perspectiva de prevención, empatía y corresponsabilidad, bajo un mensaje central: hablar de salud mental sin miedo también es una forma de cuidar la vida.














