Sucumbíos entra a las grandes ligas de la exportación. La Prefectura concretó un cupo histórico de 10 toneladas semanales de plátano verde pelado, que serán procesadas por la empresa quiteña INALPROCES y tendrán como destino final mercados de Alemania, Italia y Estados Unidos.
Sucumbíos, Ecuador. — Con lágrimas en los ojos, emoción y orgullo, los agricultores de Sucumbíos recibieron una noticia que marca un antes y un después para el sector productivo de la provincia: el plátano que durante años cultivaron y cosecharon en sus fincas ahora llegará a consumidores de mercados internacionales.
Uno de esos rostros fue el de Don Ramón Yánez, productor rural, cuya emoción refleja el sentir de cientos de agricultores que ven cómo el fruto de su trabajo trasciende las fronteras de la provincia y del país.
La iniciativa representa un paso significativo para la economía rural de Sucumbíos. La Prefectura de Sucumbíos logró concretar un cupo de 10 toneladas semanales de plátano verde pelado, que serán adquiridas para su procesamiento por INALPROCES, empresa quiteña cuyo producto final, en presentación de snack, tendrá como destino Alemania, Italia y Estados Unidos.
Este proceso abre una nueva ventana de oportunidades para los productores locales, al conectar directamente la producción del campo sucumbisense con cadenas de comercialización orientadas a mercados internacionales.
Del campo sucumbisense al mundo
Durante una visita al centro de acopio, el prefecto de Sucumbíos, Yofre Poma, acompañado de su esposa, Patricia Cuenca, supervisó directamente el proceso y compartió con los agricultores los avances de esta iniciativa productiva.
Más allá de las cifras, la jornada estuvo marcada por las historias y emociones de quienes hacen posible esta cadena productiva. Para los agricultores, saber que su producción tendrá como destino mercados europeos y norteamericanos significa comprobar que el esfuerzo diario realizado en sus parcelas puede convertirse en oportunidades reales de crecimiento.
“Lo que antes se quedaba en nuestra finca, ahora puede llegar al mundo”, es el sentimiento que resume la esperanza de los productores ante este nuevo escenario.
La iniciativa también plantea un modelo de comercialización que busca beneficiar directamente al agricultor. El esquema contempla compra directa al productor, pago inmediato y eliminación de intermediarios, permitiendo que una mayor parte del valor generado por la actividad productiva permanezca en manos de quienes trabajan la tierra.
45 empleos para manos sucumbisenses
El impacto de esta iniciativa no se limita a la compra del producto. El proceso también genera 45 puestos de trabajo para habitantes de Sucumbíos, fortaleciendo el empleo local y dinamizando la economía de las comunidades rurales.
Desde la recepción del producto hasta las diferentes etapas de preparación y procesamiento, la cadena productiva genera nuevas oportunidades para la mano de obra local.
De esta manera, el proyecto busca demostrar que el desarrollo rural puede construirse a partir de la producción local, la generación de valor agregado y la apertura de nuevos mercados.
Para la Prefectura, este logro constituye una muestra de que el campo puede convertirse en un verdadero motor de desarrollo económico y social, siempre que existan mecanismos que permitan al productor acceder a mercados seguros y condiciones de comercialización más favorables.
Una nueva etapa para la producción de Sucumbíos
El envío de 10 toneladas semanales representa un desafío y, al mismo tiempo, una oportunidad para los agricultores de la provincia. El acceso a mercados internacionales exige mantener estándares de calidad, continuidad en el abastecimiento y coordinación entre productores, centros de acopio, empresas procesadoras e instituciones.
El objetivo es que esta experiencia se consolide y permita ampliar progresivamente las oportunidades para más familias dedicadas a la producción de plátano.
Mientras el producto inicia su camino hacia mercados internacionales, en las comunidades rurales queda una certeza: el trabajo del agricultor sucumbisense tiene valor y puede competir más allá de las fronteras.
Las lágrimas de Don Ramón Yánez y la emoción de cientos de productores sintetizan el significado de este momento. No se trata únicamente de vender plátano; se trata de abrir una puerta para que el esfuerzo del campo sucumbisense encuentre nuevos destinos y para que las manos que cultivan la tierra también sean protagonistas del desarrollo de la provincia.
De Sucumbíos al mundo: el plátano de nuestros agricultores comienza una nueva historia.

























