El estancamiento total de actividades y la falta de construcción de la tercera fase del proyecto de Puerto Providencia, preocupa a la Cámara de la Pequeña Industria de Sucumbíos (Capeis) ya que, desde esta instancia, se quería trabajar en una serie de proyectos de desarrollo para el sector.
El presidente de la Capeis, Luis Guerra, manifestó su preocupación de cómo está actualmente Puerto Providencia, un sitio que prometía desarrollo y trabajo para la provincia de Sucumbíos, para empresarios y como una fuente de trabajo para mucha gente.
Puerto Providencia, ubicado en el cantón Shushufindi, a orillas del río Napo, tiene mucho que ofrecer en su trayecto entre Manta (Ecuador) y Manaos (Brasil); en un extenso recorrido a través de vía terrestre desde el puerto manabita hasta Puerto Providencia; y desde allí, por vía fluvial, a través del Napo, hasta Manaos, ubicado a orillas del río Amazonas. Es decir, se esperaba una comunicación fluida y constante entre los océanos Pacífico en Ecuador y Atlántico en Brasil.
Hace algunos años, en Puerto Providencia fue el encuentro de autoridades del gobierno, empresarios, inversionistas y transportistas que, al parecer, eran los más beneficiados por el proyecto, que para todos representaba un gran paso de comercio entre países desde Ecuador, hasta Colombia, Perú y Brasil, por la presencia del gran río-mar, el Amazonas.
Qué hay y qué falta
Nos preocupa el estado de abandono de Puerto Providencia, no hay movimiento, no hay flujo de turismo para el que fue creado, dijo el presidente de la Capeis. No hay comercio, no conocemos que haya importaciones o exportaciones; tomando en cuenta que el gobierno ecuatoriano destinó algunos millones de dólares para la construcción de este puerto.
Se conoce que no hay financiamiento para hacer la tercera fase de Puerto Providencia; que consiste en el equipamiento del cuerpo de bomberos; de un centro médico; grúas de carga y descarga, para naves que lleguen o zarpen desde el puerto, hacia otros destinos en la Amazonía.
Al momento, producto de la primera y segunda fase, están: la oficina de entrada y salida de pasajeros; está una plataforma para carga y descarga, para conteiners, debido a que así se planificó. Hay vías de accesos y asentamiento vehicular, con su respectiva señalización. Está el muelle, debidamente equipado, que corresponde a la construcción de la primera y segunda fase del proyecto. Es decir, una infraestructura de primera, con aire acondicionado; con un área de pasajeros debidamente equipada.
Cruzados de brazos
Las oficinas administrativas, agregó Guerra, están funcionando: la Marina Mercante, de Guayaquil, con personal de Guayaquil y “están botados y no saben qué hacer”; no se sabe qué función desempeñen en el puerto. También está una oficina de aduana, pero a quién van a controlar; es la pregunta, si no hay ningún movimiento en la actualidad. Es decir, prácticamente en el abandono.














